martes, octubre 10, 2006

Ceuta, un paso hacia el infierno.

Hace un par de semanas, nuestra compañera Militos nos contaba que iba a pasar unos días en Ceuta y que a su vuelta nos relataría qué tal anda la cosa por allí. Todos sabemos que las dos ciudades autónomas que tiene España en el norte de África son un objetivo directo y primordial del gobierno de Rabat y del Islam en general, que no soporta que haya presencia cristiana en ese continente. Bueno, en realidad no consiente que existan no musulmanes en ningún lugar del planeta, pero ése es otro tema.

Ceuta y Melilla, son las que sufren en primer grado las consecuencias de una politica de inmigración nefasta, inapropiada y de plastilina -inclusive el PP que gana allá con mayoría absoluta-, sumada a una pequeña gran invasión silenciosa que está produciendo que, poco a poco, se vayan formando barrios musulmanes donde los españoles no sean bien aceptados y la policía no pueda pasar.

Y, para los que crean que exagero, sólo hace falta echarle un vistazo a la prensa de hoy. La policía sufre hasta una emboscada tipo jolivud en el barrio de El Príncipe:

http://www.ceuta.com/fotos/garcia-cortes/fortin-desnarigado.jpg

Se supone que, ante un problema de tales características, se deben tomar soluciones apropiadas y sin que tiemble el pulso. Tal vez, para evitar follones, tendríamos que haber hecho caso a Chirac y dar a Rabat - a cambio de nada - Ceuta, Melilla y el Perejil, y Al-Aldalus cuando lo pidan o se les termine de encaprichar; o quizás, en vez de seguir sometiéndonos a los designios de una masa de fanáticos intolerantes, deberíamos empezar a demostrar que nosotros, de vez en cuando, también sabemos defender lo que es nuestro.

Mientras tanto, que cualquier director de la meca del cine baje al sur de Eurabia y se inspire en una divertida noche ceutí para su próxima película. Tendrá violencia, delincuentes, polícias, intolerancia, fanatismo y , seguro que si rebusca, hasta sexo. Lo ideal para un éxito de taquilla; al menos, que alguien saque beneficio de todo esto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ante la cobardía promovida por Rodríguez el Traidor, el día que los moros decidan adjudicarse Ceuta, Melilla, Canarias, Perejil o Andalucía, los expañoles aún pedirán que los subvencionen.

HLH dijo...

yo he estado en la barriada del príncipe, y ya ni hay Guardia civil vigilando el antiguo destacamento, por las agresiones y ataques.

desde hace tiempo, lo único que se libra en Ceuta son los acuartelamientos militares. Igual que en Melilla...

Que asco

Anónimo dijo...

Es lo de siempre. Imaginate que la policía se defiende y dispara contra los moros lapidadores: tendrías a 40.000 gilipollas vomitando en periódicos, radio y televisión lo malo que es que haya autoridad y que los extranjeros y los violentos no puedan hacer lo que les salga de las narices.
Con sinceridad, primero acabaría con esta panda de insensatos tipo Jovenes contra la Intolerancia, enviandolos a un psicólogo o abanodandolos uno a uno en un barrio musulman.
Autoridad, orden, coherencia, sensatez: son tantas las cosas que se han perdido ultimamente. Y aun más las que perderemos.

Don Nacho dijo...

Anda! el que faltaba en el camino de baldosas amarillas :)))

Yo creo que viendo como esta la Expaña de estos malos tiempos, el Mojame de alli abajo solo tendria que hacer una leve insinuacion y ZP regalaria encantado Ceuta y Melilla.

¿Autoridad, orden, coherencia y sensatez? El giliprogre de turno diria,--¡¡eso es de fachas!!

Ayyyy España, que dolor...

Elentir dijo...

Precisamente, Don Nacho, estamos pagando todos los españolitos la factura de los complejos mentales de la progresía. A este paso veo a todas las mujeres españolas con velo, no vaya a ser que los musulmanes se ofendan.

Cuánta cobardía la de este gobierno, por Dios...

Chesk dijo...

¡Hlh! ¡Qué honor! No te esperaba que te pasaras por aquí, y eso que donde hay confianza da asco. :)

A ver si Militos cuando vuelva nos cuenta cómo está todo por allí, pero, tengo amigos en Ceuta que por lo que me cuentan en qué se ha convertido, da más pena que otra cosa.

Cada vez que pienso lo que era esa ciudad...me entra un coraje que no veas.