Estábamos unos cuantos emocionaditos esperando el estreno de 300, y después de haber ido este fin de semana al cine, os puedo asegurar que, bajo mi criterio, la espera ha valido la pena. Como ya es sabido, la película, hecha prácticamente por ordenador, narra la batalla de las Termópilas entre el imperio Persa y Esparta. En ella, según la leyenda, 300 espartanos casi derrotan a un millón de hombres.
La sensación cuando la ves, es la de acariciar una sociedad con valores, donde se sabe qué está bien y qué está mal; Esparta, con un rey valiente, Leónidas, con unos principios que seguir por los cuales sacrificará su vida y la de sus hombres en la batalla antes de ser esclavo de un tirano; un guiño en contra de la Alianza de Civilizaciones donde unos pocos tal vez tengan que morir para garantizar la libertad de muchos.


Y, aunque ya sabéis que la violencia en las películas no es de mi agrado, creo que ésta no rebasa ese límite admisible en el que tengo que retirar la cara de la pantalla. Al ser todas las escenas por ordenador, se resiste bien ver cabezas volando (y más si es una batalla).
El que esté dudando de verla, le puedo dar una razón de peso más que mis líneas: los iraníes han montado jaleo porque no les gusta cómo han salido los persas. Eso de que Jerjes sea como una especie de semidios que esclaviza a su pueblo, no es de agrado a los ayatolá...será que les recuerda a la opresión que ellos mismos aplican en la actualidad.







