lunes, abril 18, 2011

Viejas historias

Hace unos años coincidía bastante con una chica que tenía problemas serios en su trabajo. No es que su trabajo fuera horrendo, si no que ella no podía soportarlo. Siempre se quejaba de él y especialmente de su nómina a fin de mes. Yo, a decir verdad,  por lo que me comentaba en aquellos tiempos lejanos de crisis no veía tanto motivo a su despesperación, pero un día llegué a entenderlo. Tenía un padre muy majo que la machacaba a menudo diciendo que su trabajo era una mierda y que no cobraba lo suficiente: el padre era sindicalista de telefónica prejubilado a los 50 años.

Era uno de esos hombres que se dedicaba a llevar a su hija a todas partes, sacar a los perros, e irse a jugar la partida todos los días y un largo etc. Todo ello con cincuenta años y con unos dos mil euros al mes. Casi nada, la envidia del barrio.

Traigo a colación todo esto por lo que habéis escuchado todos esta semana: Telefónica despide a un 20% de su plantilla. Tanto telefónica como muchos de los grandes han realizado esa política durante años en este pais: cargarse una parte de la plantilla con muchos beneficios sociales, normalmente poco productivas, y que tienen unas metas claramente definidas como puede ser la jubilación.



Y todo esto era envidiado y sabido por todos en épocas de vacas gordas, pero lo que ha quedado claro es que no vamos a ninguna parte con un sistema laboral a dos velocidades: donde unos se dejan la piel y otros miran cuanto les queda para que les llegue la hora. Mi amiga tardó en entenderlo, pero su padre sigue pensando que qué suerte la suya. Y tal vez tenga razón.



6 comentarios:

aguilar dijo...

Cada vez que veo estas cosas, más me gusta el modelo de empresa tipo cooperativa, con los trabajadores como dueños de la empresa: los modelos de grandes empresas capitalizadas por accionistas ajenos a la producción están demostrando una falta de compromiso social alarmante.
Recuerdo que en la Universidad nos hablaron de la función social de la empresa: no sé dónde ha quedado esa utopía.

Gorila sin pelo dijo...

Desde mi punto de vista, los que demuestran falta de compromiso social son los malos trabajadores, los "parados" que trabajan en "B", los viven del cuento...

aguilar dijo...

Para evitar la falta de compromiso del trabajador, creo que las cooperativas son una buena solución, al implicar al mismo en la propiedad de la empresa.
En cuanto a lo de los parados que trabajan en la economía sumergida, es ya un clásico de España, pero bueno, también es cierto que para que eso suceda, tiene que haber quién contrate así.
Y vivir del cuento... puffff: esa es la meta nacional. Tertulianos televisivos, políticos que no trabajan: tenemos tantos ejemplos que da vergüenza que nadie haga nada.

Augurio Abismal dijo...

es telefonia por favore, 10 en plantilla bastan

Conde Zapatrácula dijo...

buenas, se avecinan tiempos duros para los currantes por cuenta ajena, si yendo bien la empresa sale el sadico tijetetas pelota de los jetifaltes os podeis imaginar como se intenta sobrevivir a un ere que encima viene por una pesima y temeraria gestion de las altas esferas... en fin, que mientras pueda resistir,-casi 8 años de zapaterismo tb curten,- me asomare de vez en cuando x aqui. Feliz año
CHESS Y TODOS

aguilar dijo...

Parece que Chess ha abandonado la bitácora.
Cada año hay menos bloggers.