No sé si ustedes estarán a mediados de julio de vacaciones o sin embargo todavía andarán por aquí, al menos yo no descansaré hasta agosto como me es habitual y podré seguir el debate del estado de la nación que ZP ha fijado en esos días asfixiantes y calurosos. Para que no prestemos atención y sumado al mundial de fútbol se nos vaya de la cabeza que este país está por una pendiente con patines y sin frenos.
Aún así, dentro de esta locura colectiva he encontrado dos hechos de la crónica política nacional que me ha provocado dar saltos de alegría:
- El primero pasó bastante desapercibido, y es que el congreso abre la puerta a la cancelación total de la hipoteca si el banco te embarga. En este país, si un particular se le embarga su vivienda, tiene que responder con parte de su sueldo hasta que pague parte de su deuda. Esto no es así en otros países como USA y ha provocado en cierta medida que se retroalimentara la burbuja inmobiliaria: al fin y al cabo, el banco sabía que siempre iba a ganar aún a costa del futuro personal del individuo.
- El segundo ha salido esta misma semana en prensa, el senado aprobaba la moción para la prohibición del burka en espacios públicos. Un paso es un paso.

Lo que tienen en común estos dos hechos es que todos han salido adelante sin el apoyo del PSOE: en los dos casos ha sido la oposición la que ha sacado para delante esta medida con el apoyo de los grupos minoritarios. Así que, visto lo visto, lo único que me falta para que se cierre el círculo es que de una puñetera vez ZP declare que su gobierno ha sido un fracaso y se vaya por la puerta de atrás.
O, al menos, que siga perdiendo todas las mociones en el senado y el congreso y el resto de grupos pongan un sentido común.





