domingo, septiembre 17, 2006

Y ahora le toca al alcohol.

Cuando no se sabe cómo gobernar ni qué hacer, lo más fácil, es meter las narices en las vidas de los ciudadanos. Primero se empieza con el tabaco, se sigue con qué ropa ponerse, se continua con qué dieta debe tener la sociedad y se termina en el tema del alcohol. Por ello, el gobierno de cuota, ha sacado este fin de semana el borrador de la nueva ley de consumo de alcohol; más o menos, los puntos fundamentales que nos importa a los ciudadanos de a pie son los siguientes:
  • Los menores de edad no pueden hacer botellón. Si lo hacen, los padres tendrán que asumir multas de hasta sescientos euros, por lo que pagarán personas que no están cometiendo un delito.
  • Prohibida la venta de alcohol a partir de las diez de la noche. Eso sí, se puede beber en el bar de la esquina, pero no ir a comprar cervezas para consumir en tu casa.
  • No se podrá beber en ciertos establecimientos (independientemente de la edad que tengas): en las instalaciones deportivas, recreativas o de esparcimiento durante el horario en el que se permita la entrada a menores; centros de enseñanza -desde infantil a bachillerato, sin olvidar FP y educación especial-; y en cualquier otro lugar donde se realicen actividades dirigidas a menores.
  • Limitaciones a la hora de publicitarse en los medios. Restricciones de horarios y lugares para anunciarse.
Bien, ahora me dirán qué podemos hacer nosotros. Está claro que el problema de salud pública es algo inexistente, y que más importante era el problema social que producía la existencia del botellón. A partir de que entre esta norma en vigor, los padres - por ejemplo- tendrán que asumir la responsabilidad de los actos de sus hijos y, muchos de nosotros, no podremos beber ni una simple caña en lugares que antes sí podíamos.

Como siempre, este gobierno intervencionista y nefasto, sigue creyendo que esta sociedad somos como esos bebés que todavía tienen que utilizar pañales y que no sabemos valernos por nosotros mismos. No obstante, no nos podemos quejar; no olvidamos que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y los españoles, aquellos aciagos días de marzo, elegimos uno que nos iba como anillo al dedo. Ahora es el momento de sufrir las consecuencias.

sábado, septiembre 16, 2006

El nuevo ipod

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Multifunción, multiusos, ideal para la vida moderna en las que las prisas obligan a hacer dos cosas a la vez. Lo que no sé es si es apto para dejárselo a tu mejor amiga, o qué pasaría si te pusieras a escuchar Rammstein a todo volumen.

Bueno, hay cosas que es mejor no saberlas. Más aquí.

jueves, septiembre 14, 2006

Tomarse la justicia por su mano.

Se llama José Enrique, tiene veinticinco años, y el lunes tuvo que salir de su casa en ropa interior, descalzo, para defender a su madre de la agresión que estaba sufriendo. Su propio padre estaba asestando una puñalada en el cuello a la mujer cuando él y su hermano - al escuchar los gritos de socorro- bajaron al portal a defenderla; corrieron tras él sin parar, y cuando le pillaron, la emprendieron a golpes, puñetazos, y todo lo que pudieron en ese momento; en la calle los vecinos sólo escucharon frases como: "cabrón, no vas a volver a tocarla" o "jamás podrás hacerla daño otra vez".

El agresor está en la unidad de cuidados intensivos y ellos en libertad con cargos.

José, junto con su familia, ha estado viviendo una situación de acoso durante diez años; la justicia sólo ha dictado órdenes de alejamiento pero, al no existir un precedente de agresión, el maltratador ha estado libre haciéndoles la vida imposible sin que nadie impidiera tal suceso.

Podréis decir que para qué demonios os cuento toda esta crónica de sucesos de la vida cotidiana española; pero, yo sólo pienso en qué falla nuestro sistema judicial para que sean los propios hijos los que se tengan que tomar la justicia por su mano y evitar la muerte de su madre. No sé si debido a que tenemos un trauma postfranquista hemos hecho leyes de papel, que en la práctica sólo benefician a los culpables y martirizan a las víctimas, pero, lo que es evidente, es que nuestro estado de derecho no funciona y siguen por las calles todos esos sujetos indeseables.



Nuestros propios complejos, los heredados, o los que nosotros mismos hemos fabricado, van a provocar que más gente tenga que hacer como José, y por desgracia, tomará la justicia por su mano. Todo está por llegar.

domingo, septiembre 10, 2006

No, esta niña no fuma un paquete al día.

Llevamos escuchando varios días en radio, televisión y resto de medios de comunicación, la nueva campaña del Ministerio de Sanidad de acoso y derribo a los fumadores. Aunque sus objetivos son admirables, reducir la exposición de tabaco en niños y bebés, como siempre, lo hacen para favorecer esos espacios de humo o espacios privados donde los fumadores somos personas non gratas.



Incluso, cuando estás en un lugar para no fumadores buscando un sitio donde puedas escaquearte para fumarte como una criminal un cigarrillo (o sea, la calle), te encuentras el cartel de esta niña acusándote de hacerla fumar un paquete al día. Si alguien se ha librado de ver el video, puedo verlo aquí.

Pues, después de haber visto a esta dulce criatura en todas partes durante un fin de semana, me encuentro por la red que la dichosa campaña no tiene nada de cierto en sus afirmaciones; es decir, esta niña no fuma un paquete al día. Como es lógico, esta noble personita, podría llegar a fumar la concentración de nicotina de menos de un cigarro al día, pero nunca, bajo ningún concepto, la misma cantidad que nos metemos al cuerpo los fumadores habituales.

Y volvemos a lo de siempre, a lo que hemos comentado en más de una ocasión: los gobiernos
nos toman a los ciudadanos por tontos o por seres que no sabemos pensar por nosotros mismos; todo les vale con tal de obtener su fin dejando atrás conceptos tales como la ética y moral. Aunque, hablando del gobierno que sufrimos, ya sé que son palabras demasiado grandes e inmerecedoras.

ACTUALIZACIÓN: dándome una vuelta por la red antizp, me he dado cuenta de que mis compañeros han hablado también sobre este tema. Cada uno a su estilo, pero, algunos con más sentido del humor que el que yo poseo.

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Y aquí y acá.

viernes, septiembre 08, 2006

Éramos pocos y...

A L. Frank Baum le llegó la fortuna en el momento que menos se lo esperaba. Después de haber sido periodista, empresario teatral, vendedor de cristalería y muchas cosas más, un buen día se le ocurrió escribir literatura infantil. Fue en su tercer libro , cuyo título eligió por el nombre del cajón de un archivo, el que le marcó toda su vida y le proporcionó la fama y la gloria.

El Mago de Oz, donde Dorothy con su pequeña mascota intenta recorrer el camino de baldosas amarillas en busca de un mago que la lleve de vuelta a casa, ha cautivado el corazón de niños y no tan niños en los últimos cien años. Pocos de ustedes podrían negar que no conocen al hombre de hojalata, ni al manso león, ni al encantador espantapájaros; y menos aún, que no recuerdan a Judy Garland cantando Somewhere Over The Rainbow en la versión cinematográfica del cuento.

Debido a ello, creo que no he sido un bicho raro al tener en tan alta estima un simple cuento infantil como para basarme en él a la hora de iniciar este blog. Al fin y al cabo, Dorothy siempre ha estado presente en las mentes de todos aquellos que estaban dispuestos a sumergirse en un mundo menos gris al que vivimos. Sin embargo, ella no hace ese camino sola; poco a poco, se van incorporando amigos en su recorrido que le harán más fácil llegar a solicitar audiencia a ese misterioso mago.

Por eso, debido a dos comentarios que he leido en las últimas semanas de Rakras y Cruz -en los que definían a este blog de manera muy similar (tertulia y club de los poetas perdidos respectivamente)- he decidido que de vez en cuando tengamos compañía por acá. Veremos los textos e impresiones de cada uno de los miembros de este peculiar círculo que se preste. Cuando les dé la gana, y cómo les dé la gana.

Ya saben, a veces es menos duro recorrer ciertos caminos si se tiene la compañía adecuada.


martes, septiembre 05, 2006

La felicidad, esa bonita utopía.

Recuerdo hace mucho tiempo que una de esas personas que tenía la cualidad de sacarme de mis casillas cada vez que abría la boca, me explicaba - así, como el que está hablando de fútbol o que España es campeona del mundo de baloncesto- que la felicidad era una utopía, que no existía, y que únicamente había pequeños momentos donde la sentíamos y que debíamos aprovecharlos al máximo. En esa ocasión, en vez de ponerme los nervios de punta, consiguió hacerme cerrar la boca durante unas cuantas horas.

Pues más o menos me venía esto a la cabeza, cuando he visto que los científicos pierden su tiempo en averiguar qué país es el más feliz de todos; o, más claro, qué ciudadanos tienen menos tristeza en sus peculiares vidas. Parece ser que, los daneses, los habitantes de ese pequeño estado, son los que están más contentos que unas pascuas, mientras que países asiáticos, o que están en extrema pobreza, son los que no poseen muchos motivos para sonreir.

Si observamos el mapa, llama la atención que eurabianos, gringos, canadienses, japos y alguno más del primer mundo, donde todo quisqui se supone que no le falta de nada, y algunos hasta tienen preocupaciones de patio de colegio, no se avalanzan sobre el top ten sino que se quedan entorno a los números cuarenta o sesenta.

La felicidad, no sólo depende de si poseemos una buena cuenta corriente, o si estamos lejos de tierras con guerras, sino que tiene más componentes que puedan quizás escapar de nuestro entendimiento. Tal vez, es nuestro propio inconformismo el que hace a las personas no ser felices, o simplemente, que el tenerlo todo no nos deja apreciar el trasfondo de las cosas. Quién sabe.

Aunque pueden ustedes optar por no hacerme ni puñetero caso. Al fin y al cabo, he elegido una fuente, El País, que tiene hasta errores ortográficos. Los becarios de verano ya no son lo que eran.
White admitió que la recolección de datos sobre el bienestar no es una ciencia exácta pero dijo que las mediciones usadas son muy confiables al momento de predecir resultados con base en sistemas de salud y bienestar.

lunes, septiembre 04, 2006

Cytotec

Y las búsquedas siguen con lo suyo...

Cytotec, el famoso fármaco utilizado como abortivo, es el rey de las entradas de este blog. Hasta treinta visitas diarias buscando cómo tomarlo, en qué momento del embarazo, y dónde se puede encontrar esta fatídica pastilla.

Debido a mi monumental hartazgo ante tal suceso, he decidido colocar un banner en el blog, para que todas aquellas mujeres que entran desde sudámerica puedan concienciarse mejor de que no sólo están matando niños sin piedad, sino que están poniendo en riesgo tanto su salud física como mental.
A ver si alguna se digna a dejar su comentario y decirnos el porqué de tal actitud. No os cortéis, el escribir sale gratis.

Gracias Elentir por el diseño y ayuda.

sábado, septiembre 02, 2006

El Capitán Alatriste

Martín, no sé cómo lo hacemos, pero siempre terminamos matándonos entre nosotros.
Éstas son las palabras que el Capitán Diego Alatriste le dice a su amigo Martín, después de haberle metido una estocada en el corazón; en ese momento, el noble soldado, no puede entender que los españoles estemos condenados a matarnos entre sí y que llevemos tantos siglos enfrascados en tirarnos nuestros propios puñales. El Capitán ya sabía que somos nuestro mejor enemigo.

Si saco estas reflexiones, como se pueden imaginar, es que ya he ido a ver la película del clásico de Arturo Pérez Reverte que recientemente ha sido estrenada en España (recuerden que le ubiqué en mi lista de escritores y periodistas preferidos). Aunque algunos de ustedes se sonrieran con la idea de que pudiéramos ir al cine a ver una película de los bien mimados titiriteros españoles, la cinta no es un prototipo del cine peninsular. No sé si es por la actuación de Viggo Mortensen como Alatriste, o por el alto presupuesto que ha tenido, pero les puedo asegurar que yo he salido con buen sabor de boca del cine.


Da gusto ver a un vasco, como el noble Íñigo Balboa, en una guerra como la de Flandes defendiendo al antiguo y decadente imperio español; y más placer da mirar como hace tiempo no teníamos miedos, ni éramos unos cobardes, y luchábamos por lo que considerábamos justo , o luchábamos sin más, pero con nuestro orgullo y coraje.

En definitiva, es un placer ir a ver una película que hable sobre nosotros, de nuestra historia, sin que sea de la malgastada guerra civil, mostrándonos que los buenos son los buenos y los malos son muy malos; que nos recuerde, que siempre hemos sido así, y que es nuestro sino enfrentarnos entre nosotros mismos.

Gracias por retratarnos cómo luchaba un tercio español.