Hace unos días, me enseñó su nueva casa un familiar bastante cercano. Es una vivienda de VPO,de unos 72 metros cuadrados y un total de tres habitaciones. Cabe destacar que la impresión que me dio es que los materiales de la construcción eran de bastante pésima calidad, que estaba en el escaparate de IKEA de su casa en 35 metros cuadrados ( o sea, un pequeño ataque de claustrofobia) y que mi familiar iba a tener que invertir bastante dinero para meterse ahí.
Después de eso, mis impresiones variaron cuando me enseñó el garaje comunitario y vi al lado de su plaza este coche:

Un precioso coche alemán, de bastante kilos, que el vecino de turno se había comprado. El dinero que se había ahorrado en la vivienda de protección, lo había invertido en adquirirlo. Un dinero que, cabe recordar, buena parte viene de las subvenciones que las administraciones dan de nuestros impuestos.
Por estas razones, desde aquí aboco por la finalización de la vivienda protegida. Por eso y por la estafa que las rodea: viviendas que no se pueden alquilar y que se alquilan; ventas a precio de VPO que por debajo se entrega un dinero en B; y que estoy harta de que muchos ayuntamientos vean en este tipo de inmuebles un arma electoral y populista. Como el caso de Getafe que a falta de pisos tiene diez mil para ellos solitos. Una locura incluso cuando la burbuja ha explotado por completo.





