No sé si ustedes han visto esta serie de películas, yo creo que no me perdí ni una. Don Camilo y Don Peppone terminaron, respectivamente, como Monseñor y Senador para evitar en el pueblo una guerra civil entre un cura y un alcalde que, aunque se apreciaban muchísimo, no paraban de hacerse la vida imposible. Quien tenga tiempo y ganas de reirse, que las vea, no tienen desperdicio.
Este ejemplo es traido para contarnos cómo, muy seguramente, el próximo alcalde de un municipio andaluz sea un joven párroco polifacético por las filas del PP. En las películas, el bueno de Don Camilo no quería ser alcalde, simplemente que el edil comunista hiciese lo que él quería, cosa que era prácticamente imposible; al sacerdote no se le hubiese ocurrido meterse directamente en el berenjenal de la política. Ya estaba él por detrás para hacer y deshacer a golpes con Peppone.
Ahora bien, no sé hasta qué punto tendrá compatibilidades que un sacerdote tenga un futuro político y termine ejerciendo de alcalde de un municipio. Más bien, porque siempre que ocurren estos sucesos, mentalmente, extrapolo a qué ocurriría si , en vez de sacerdorte, fuese otra figura de religiones foráneas que tenemos actualmente por España. Y es cuando me suele entrar la temblera.
Aun así, si sale elegido, le deseo mucha suerte: la va a necesitar.
Reconozco que no sé mucho de los hermanos Kaczynski. Me enteré de su existencia por un artículo de opinión de El Mundo de uno de sus articulistas progres que P.J mantiene en una esquina; los describía, más o menos, como si fueran el anticristo reencarnado. El resto de veces que los he leido en la prensa, ha sido en el imperio prisaico, así que se agradecería un poco más de información que la que poseo. Ya saben qué facilidad se tiene en ciertos medios españoles para denominar extrema derecha a todo quisqui.
Ayer, El País, trajo la nueva ley de caza de brujas que los gemelos van a imponer en Polonia. Setecientas mil personas, tendrán que pasar por un examen de su pasado para ver si pertenecieron al sistema comunista y podrán ser inhabilitados por diez años de sus funciones como periodistas, políticos y demás cargos.
Cazas de brujas de Salem
Nuestro querido Escolar, se plantea qué pasaría si esto se hiciese aquí con los colaboracionistas del franquismo; las respuestas son bien evidentes: personas como Manuel Fraga no podrían haber fundado un partido; Adolfo Suárez no hubiese sido un papel clave en la transición; y gente que hoy en día va de progre por la vida, como Polanco y Cebrián, serían inhabilitados diez años por haberse hecho de oro a costa de Franco. Mucho me temo que Escolar no querría reconocer este último hecho, pero ahí está.
Realmente, creo que, los hermanos Kaczynski, según la información que tengo, se equivocan enormemente. Si hay una transición política, no debe nadie ponerse a abrir las heridas del pasado y juzgar quién fue bueno y quiénes muy malos. En una dictadura, siempre ha existido los que son del régimen, los que viven del miedo sin creer en él y los que no tienen la valentía para rebelesarse y se callan. Realizar cazas de brujas únicamente sirve para alimentar un fuego que todos quieren ver extinguido. Nada más.
Debía desde la semana pasada un meme que había dejado abandonado por falta de tiempo. Ahora, Dath, me ha pasado otro del cual no podré escaquearme. Tampoco es que sea algo de lo que me apetezca demasiado hablar ya que no tengo grato recuerdo de ello, pero no voy a pillar la vía de emergencia y evacuación para darme al escaqueo. Lo intentaré resumir porque me ha salido un supertocho.
Allá va:
11 M
El jueves 11 de marzo estaba seguramente en el sitio menos adecuado, y en el momento más inoportuno. Sólo me alegro de los fallos de horarios que tienen a veces los transportes públicos y de la existencia del teléfono móvil. Gracias a él, pude hablar con todo el mundo y certificar el estado en el que nos encontrábamos. Recuerdo a la gente por el metro, que no se paraba, no tenía gesto diferente en su cara y era como si no hubiese pasado nada. También, a cierto camarero en una cafetería que cambió de cadena de televisión porque "estaba hasta los cojones de los putos trenes".
12 M
No fui a la manifestación, me negué a ello puesto que, en cierta manera, sabía lo que iba a ocurrir. No me sorprendió ver a Piqué y a Rato siendo casi agredidos en Barcelona. Por ello, en silencio, encendí el televisor para mentalmente estar con las personas que recorrían las calles de España.
13 M
Sobre las 7 de la tarde, recibí la llamada del típico amigo progre con el cual, nunca, bajo ningún concepto, hablo de política. Medio gritando, echó la culpa a Aznar de lo acontecido y me dijo que pusiera la Ser en el instante. Fue el momento de los terroristas suicidas y de ver, en directo, en el mismo televisor, a la CNN emitiendo las imágenes de la infamia.
Por la noche, cuando salimos con los amigos, nos invitaron a ir a meter jaleo a Génova 13 una conocida que pasaba por allí. Mejor no os comento el final de la conversación.
14 M
Sólo voté, ejercí mi derecho como ciudadana. Vi los resultados, apagué el televisor, y pensé que nada volvería a ser como antes de esos días. Nos faltaban 192 personas; perdimos el valor como pueblo ya que, en vez de unirnos, nos pusimos a tirarnos trastos a la cabeza entre nosotros; soportamos cómo la izquierda se adentró en el juego del "todo vale" para llegar al poder.
Nunca olvidaré esos días; ni jamás perdonaré a los asesinos que cometieron esa masacre, ni los que se aprovecharon de ella para colocarse en el poder. Por ahora, y por mucho tiempo, el perdón y el olvido no están en mi mente. Ni lo van a estar, aunque hayan pasado tres años; o mil, me es indiferente.
Hace un par de años, en una tarde de domingo, me tragué una película de serie B sobre el imperio romano; imagínense qué bien me sentía para realizar tal acto. El argumento de ésta era que, entre odios, amores, envidias y celos, la población romana de clase alta había sufrido una posible esterilidad a consecuencia de la utilización del plomo, tanto por la red de distribución como por los utensilios de cocina; mientras, los plebeyos, como sólo podían contentarse con el circo, seguían reproduciéndose normalmente. Ya les digo, fue una tarde muy cruel y no le di mucha credibilidad a la cinta.
Pues ayer, me crucé con una noticia que me hizo recordar esta vieja anécdota y ver cómo algunos científicos quieren demostrar que la esterilidad está invandiendo la vieja Europa:
Las causas de tales hechos son muy variadas y, algunas, hasta conocidas por todos nosotros. Por ello, varones que frecuentan las baldosas amarillas, si están pensando si se van a librar de pertenecer a tal plaga, contesten mentalmente las siguientes preguntas:
¿Es fumador?
¿Bebe habitualmente?
¿Vive en ambiente contaminado con altos niveles de polución?
¿Sufre estrés?
¿Lleva una vida sedentaria?
Etc, etc...
Si contesta afirmativamente a casi todas ellas, su única posibilidad para escapar de la profecía, es mudarse al rincón más alejado del planeta aislado del mundanal ruido; pero, no se preocupen por su soledad, en los próximos años, a las mujeres nos sacarán otra maravillosa deducción científica que nos haga coger el petate e irnos con ustedes.
Y mientras, los actuales plebeyos, seguirán divirtiéndose con su circo.
Ayer, más por principios que por falta de tiempo, me negué a escribir en el blog por el día de la mujer trabajadora. Considero, y repito una vez más, que dichas conmemoraciones lo único que fomentan es la discriminación de la mujer como tal. El día que las mujeres no necesitemos un hueco en el calendario para reconocer qué hacemos o dejamos de hacer, será cuando lleguemos a la auténtica igualdad en nuestra sociedad.
Y como se presenta un fin de semana un poco cargado, os dejo esta noticia ciertamente curiosa y que a más de una le puede servir de consuelo y provocar un buen cabreo:
Dos crías de cocodrilo es el material indispensable para fabricar un par de zapatos Manolo Blahnik. Dos bebés de menos de veinte días a los que se les arrebatan sus posibles 100 años de vida para poder fabricar unos zapatos que rondan los 3.000 euros.
Los "Manolos", internacionalmente conocidos gracias a la serie Sexo en NY, suelen costar esa módica cifra, y más de una mujer se queda como Holly en Desayuno con Diamantes en la puerta de Tiffany's, viéndolos en el escaparate pensando que nunca, bajo ningún concepto, podrá entrar a comprárselos. Ahora, al menos, nos han dado la excusa perfecta para no querer ver estos zapatos ni en pintura y hacerle boicot al señor Blahnik. Todo sea por los derechos de los animales.
Pasad un buen fin de semana, nos vemos mañana en la manifestación. Y si alguien tiene todavía dudas sobre si ir mañana a la Puerta de Alcalá, que lea los argumentos de Arbox e Isle para asistir. Seguro que os convencen.
Nota de la autora: no existe mujer que no le gusten los zapatos caros, sólo alguna que no lo quiere reconocer. xDD
En las toscas paredes de Pompeya se han podido ver aún varios graffiti del momento, Lucius hace suspirar , Gaius cura los males, Narcisus macizo...y cosas así. Y bueno, sí, algunos eran cachas y otros no tanto, pero la pasión de la plebe y de algunas admiradoras era un pequeño empujón para bastantes de ellos, para salir a la arena y arriesgar hasta el último aliento por un "deporte" que incluía espectáculo, aficionados, apuestas, fans, músculos, y además, glamour y sangre.
Y no sólo eran hombres, también algunas mujeres descendían a escachuflar gargantas sobre la arena en este circo sangriento que comienza hacia 530 b.c.e. como duelo funerario y llega a Roma siglos después transformándose poco a poco en espectáculo de muerte y euforia, crueldad o piedad. Presos comunes o políticos, esclavos, gentuza de mal vivir y peor morir, que entrenaban en varias modalidades de lucha: con caballos, sin caballos, con casco, sin casco, con carros, y mal armados, y sin carros y bien armados hasta las muelas, y por supuesto, también los había con enchufe y sin él. Porque no todos se jugaban los cataplines en el anfiteatro para entretener al pueblo de Roma y aliviar sus condenas, también hubo gladiadores voluntarios, los auctorati, que se la jugaban de igual modo, sí, pero que pudieron ser estrellas disfrutando de sus propios terapeutas, médicos personales, masajistas y tal, algo que demuestran algunos restos hallados con heridas de tridentes, cortes, roturas de huesos y clavadas de espada curadas con asombrosa rapidez y eficaces tratamientos en medicina.
Quizás a estos auctorati les importase un carajo la posibilidad de morir para divertir al personal, o quizás es que otras alternativas como defender al Imperio y dejarse rajar por los bárbaros del norte o currar de sol a sol en el trigal para dejarse plantar por los bíceps de Maximus Brutus, tampoco eran opciones como para tirar cohetes.
Pan y circo, trigo y diversión , juegos y celebraciones por victorias militares, por ejecuciones y meriendas de leones que sabían a poco, o porque Trajano tiraba la casa por la ventana... y porque la Lucha de Gladiadores era capaz de distraer a un pueblo siempre a punto para la revuelta , el bálsamo necesario en una potencia convulsa y amenazada todos los días desde todas las orillas.
Tambores, calentamiento con armas de madera para ayudar a los de la pasta a decidirse por alguien, y al fin, al tajo. El pueblo, que no ponía el pulgar hacia abajo sino hacia arriba para pedir "iugula" ( corten su cuello), no decidía en realidad. Antes de emocionarse con el dedo había que oír el juicio de los árbitros que podían decidir el "iugula" o el "missio" (misericordia), no fuera que alguna superestrella metiera la pata y se encontrara con el cuello bajo la espada de un tontolaba con suerte, intereses personales o monetarios obligan, como siempre, y hasta el mismo Julio Cesar lo dejaba bien claro en los juegos en recuerdo de su hija Julia: pasara lo que pasara, los tíos buenos que a él le gustaran, debían salvarse.
En aquella sociedad dura y obligacionista no era muy agradable ser hallado criminal, y no digamos siendo inocente, no era muy recomendable ser o parecer enemigo de Roma. Pero la vida es diferente hoy, dos mil años después. Y en cierta ex provincia romana y en otras, el circo sigue siendo útil pero es más benévolo y nunca un sistema judicial había sido tan misericordioso con los criminales, especialmente con los enemigos más descarados y declarados de la sociedad. Incluso algunos pueden ser superestrellas entre cierta gente, eso sí, sin arriesgar tanto la vida. Lástima que para las víctimas la misericordia siempre sea igual por miles de años que pasen. Para morir asesinado a manos de un desalmado, cualquier momento de la Historia es el mismo. Siempre se sale perdiendo.
Cuesta abstraerse estos días de lo que ocurre en España. No sé sabe muy bien hasta cuando seguirá en las calles el sentimiento de rabia e indignación pero, por ahora, la temperatura continúa bastante alta; y espero que siga así por mucho tiempo. Hace poco, tuve la desgracia de compartir mi tiempo con un miembro del rebaño progreril. Votante socialista cerrado de toda la vida, no soportó muy bien mis críticas sobre De Juana, llegándome a decir cosas como que pasará de política y sin parar de intentar esquivar el monotema nacional de lo nerviosito que se ponía.
Entre una de las joyas de la conversación sobre el estado de la nación, fue su aprobación de la ley de "expropiación de casas" que va a llevar a cabo la Generalidad de Cataluña para regular el mercado de la vivienda y su solidaridad con el movimiento okupa. Según él, es la única solución viable para poder adquirir la anelada vivienda para esas personas que van a independizarse del seno paterno; eso sí, para a continuación quejarse de las prohibiciones que nos han colocado sobre alcohol, alimentación, tabaco, etc, etc.
Mi peculiar acompañante, sin embargo, se calló cuando le comenté lo bien que se lo habían pasado sus amigos okupas en Dinamarca este fin de semana; en este caso, era mejor no abrir la boca ante la falta de argumentos.
Y claro, una se plantea que qué hemos hecho en este país para que ser de izquierdas o de derechas sea como simpatizar con un equipo de fútbol; que las personas de a pie vayan a votar a las urnas en función de qué bando en la guerra estuvieran sus padres o sus abuelos; o la sin razón que existe en ciertos individuos del rebaño progreril en el que callan ante la falta de argumentos e, incluso, aunque estén en contra de ciertas medidas, jamás, bajo ningún concepto, piensen en cambiar la papeleta que van a depositar en las urnas.