Sigo desde la distancia la nueva charana que se ha sacado Zapatero de la manga en base a su ley de economía sostenible. Ya el nombrecito de marras me hizo distanciarme, puesto que en un país desquebrajado económicamente ponerse a pensar en el término sostenibilidad a estas alturas de la película me parecía un despropósito.
Pero eso no significa que me pueda abstraer de todo, claro que no. El otro día en el telediario veo a Escolar y Fernando Berlín, dos gurús progres que han llegado tan jóvenes a donde están no sólo por talento sino también por ideología, salir de la reunión con la titiritera ministra de cultura ya que han sido elegidos como ¡representantes de internet! Sí, son nuestra voz porque así lo dice la ministra, webs que muchos de nosotros hemos detestado y huido, en especial, por el tipo de gente que sus autores alojan.






Y con este pensamiento, me he encontrado con el manifiesto de Javier Monjas en Nuevo Digital en el que expone que la ministra de cuota ha ninguneado a internet eligiendo a quien le ha dado la gana. Pero también, donde enuncia lo siguiente:
a. Más allá del repudio a la inmensa mayor parte de las obras de estos lloriqueantes ‘artistas’ que, con escaso pudor y menor vergüenza, exigen, en un país con casi un 20 por ciento de paro -gracias al Gobierno del que usted forma parte- “más subvenciones” y “más castigo” contra la sociedad que les alimenta, le comunicamos que la descarga de archivos protegidos por derechos de autor será a partir de ahora una acción cívica de rebelión y protesta contra su fascista dictadura de trágalas para rellenar los pesebres de mafiosos sindicatos de esperpénticas cejas y grandes morros.
Que conste que yo he puesto esta práctica desde ya. Es más, lo he intentado esta tarde pero sólo he encontrado el material en español latino, pero de ahora en adelante no pienso gastarme ni un duro: estoy harta; hasta las narices de impuestos, de cánones, de cartas informándome de recargos y de que en este puñetero país trabajemos unos cuantos para alimentar a otros.


