A Paul McCartney, a sus 65 años, le faltarán muy pocas cosas por conseguir. Uno de los músicos más famosos de todos los tiempos, está en una etapa de su vida de disfrutar de un buen retiro y dedicarse a menesteres más tranquilos. No obstante, ha decidido ir a Israel a dar un concierto por el sesenta aniversario de la creación de ese país, y esos actos en oriente medio siempre, bajo todas las circunstancias, tienen sus consecuencias:
Si su compañero John Lennon alcanzó el estatus de ídolo debido a su trágico asesinato, su compañero de grupo puede más aún superarle en la particular escala de ídolo de masas, si al final de su carrera, casi a la entrada de la tercera edad, fallece a manos de un kamikaze al cual le esperan cuarenta vírgenes en el cielo. Ningún héroe fallece en su cama de vejez, se suele decir.
Ya sabéis, todo lo que algunos necesitan es amor. Os dejo con el clásico, que lo disfrutéis.



