lunes, septiembre 01, 2008

Nuevas historias de verano

Es una silenciosa playa del litoral español la que elijo todos los años para llevar a cabo mi exilio de la ciudad. Sol, playa y tranquilidad, los considero como la mejor combinación para huir del estrés y renovar fuerzas para el año que viene, qué buena falta hace.

Este año, un día de playa como otro cualquiera, una mujer llamó mi atención más que ninguna: iba tapada de arriba abajo, tumbada en una toalla debajo de la sombrilla, mientras que su marido e hijos - los que tenían el honor de ocupar las sillas -llevaban el típico bañador occidental. Ella, en ninguna de las largas horas que estuvo en la playa, se acercó a la orilla, ni se bañó, ni mucho menos se le ocurrió salir debajo de la sombrilla. Sólo tenía derecho a pasar calor mientras los demás se refrescaban. Caballerosidad ante todo.

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De la misma manera, este verano se han producido disturbios en la ciudad española de Melilla, en la que manifestantes exigían los siguientes derechos:
reivindica que no se rechace a los marroquíes residentes en la vecina Nador por carecer de visado, que se permita el paso de las mujeres embarazadas para que puedan parir en el Hospital de Melilla, que cesen las agresiones policiales, y que no se "anulen" pasaportes marroquíes "ni se rompan", entre otras demandas.
Se quejan de que no dejemos entrar a sus mujeres a dar a luz en nuestro territorio, que sus hospitales son caros y es mejor que la sanidad gratuita española - y de mayor calidad en teoría - sufrague todo el proceso. No reclaman ante su gobierno, ni mucho menos se les pasa por la cabeza, que su sanidad no sea como la del país vecino; sería demasiado para Mohamed VI que su pueblo tuviera una necesidad tan básica cubierta; y tal vez una ruina para su bolsillo, cosa inconcebible.

Y con estos dos asuntos en mi mente, me monté en el coche para finalizar las vacaciones. Por mucho que intentes escapar, siempre la realidad te encuentra y te hace posar los pies sobre la tierra.


8 comentarios:

Morena dijo...

Si le protestan a Mohamed, les va a dar un buen jarabe de palo, así que mejor protestar a los tibios de los españolitos.

Bienvenida!!! A ver si cuando vuelva de vacas tengo más material nuevo tuyo para leer ;)

besotes

aguilar dijo...

Chesk, no dejo de advertir, escandalizado, que has tergiversado el motivo de que la señora que viste en la playa fuese totalmente cubierta: es obvio que la sabia y benevolente cultura musulmana fomenta así que la mujer se proteja de los nocivos rayos solares causantes de tantas enfermedades de la piel. ¡Qué sabiduría! ¡Qué gran cultura! ¡Ojalá aprendiéramos más de ellos! ;-P (ya, ya desactivo el modo progre)

En serio, a mi me horroriza cuando les veo en el tren, a ellos sentados comodamente y a la mujer en pie, cargada de bolsas y con el niño en brazos. O cuando van por la calle y la mujer siempre va uno o dos pasos por detrás del hombre. Me horroriza esa discriminación y me horroriza más que esas mujeres se sometan voluntariamente a ella: están en España y podrían plantar cara. La ley les ayuda, en teoría, aunque los malos tratos institucionalizados (recordemos las prédicas de cierto imán de ¿Fuengirola?) las disuaden de intentar nada: al final, si el Islam es sumisión, la mujer es doblemente sumisa, como una esclava.
En cuanto a las manifestaciones en Melilla: ¿qué mejor que nazcan los niños marroquíes allí para obtener la nacionalidad española? Así el gobierno marroquí logra aumentar la presión contra España llenándola de sumisos seguidores de su rey.
Soy partidario de que manifestaciones de ese tipo, que obviamente están orquestadas por el gobierno marroquí, sean duramente atajadas: no son más que actos de provocación de un gobierno enemigo que pretende una invasión de territorio español, de territorio civilizado.

Militos dijo...

Querida Chesk: esta visto que lo de desconectar no va contigo. Por Dios, para unos días que tienes te toca semejante visión dantesca. Sólo de imaginarlo me dan escalofríos.
Yo también vi en Brighton muchas tapadas de estas, mientras los hombres tan fresquitos con sus camisitas occidntales de mangaa corta. Están en todas partes pero lo de la playa debió de ser espectacular.
Y ´¿de esa guisa quieren meterse en nuestros hospitales?.
Lo pimero es lo primero: que gran alegrón verte de nuevo.
Besos

samuel dijo...

Hola Chess, que tal en el mar, ya era hora de verte por el blog, verdad?

samuel dijo...

Feliz regreso :)

Patri dijo...

Suscribo lo que has dicho nena....BIENVENIDA!!!!!

Un abrazo

Patri dijo...

Y donde anda la dueña del blog? Un abrazo

Chess dijo...

Morena, es que lo fácil, es protestar contra el débil; contra el bueno, el paciente. Saben que Mohamed no va a ceder ni un ápice, ¿para qué molestarse?

La paradoja que tenemos que sacar es si en nuestro vida cotidiana conviene más ser débiles o fuertes como una roca. :(

Aguilar, estuve observando todo el rato a la mujer en la playa, y fueron tres largas horas hasta que se fue el sol. Me asustaba que ninguno le dejara la silla, ni que se bañara, ni que tuviera cara de preocupación.

Pero ¿sabes? Son las mujeres islámicas las que permiten eso; son ellas las que, para ser una buena mujer musulmana, están convencidas de que su vida tiene que seguir así. Y si no quieren abrir los ojos...nosotros no podemos hacer nada.

Respecto a las manifestaciones, está claro que es Mohamed el que se divierte haciéndolas. Hay muertos siempre en la frontera de su lado y nadie dice nada; mientras nuestros ejércitos disparan con pelotitas de goma...y qué violentes son...

Igualmente, Militos, es un placer volverte a ver. :)

Mis vacaciones fueron movidas. Por ejemplo, un día cuando me levanté por la mañana vi a no sé cuantos furgones de la policía de acá para allá: habían limpiado unos cuantos chalets de la costa. :S

Así que fíjate qué difícil es desconectar del desastre de este país..

Gracias, Sam. :)
La playa bien, pero sabes que me cuesta mucho volver en septiembre.
Y por cierto, sabes que me he hecho asidua de ciertas historias de Bedlam tuyas...

Patri, estoy, sigo por acá. Déjame disfrutar del síndrome postvacacional. :)

Un abrazo a todos.