Es una silenciosa playa del litoral español la que elijo todos los años para llevar a cabo mi exilio de la ciudad. Sol, playa y tranquilidad, los considero como la mejor combinación para huir del estrés y renovar fuerzas para el año que viene, qué buena falta hace.
Este año, un día de playa como otro cualquiera, una mujer llamó mi atención más que ninguna: iba tapada de arriba abajo, tumbada en una toalla debajo de la sombrilla, mientras que su marido e hijos - los que tenían el honor de ocupar las sillas -llevaban el típico bañador occidental. Ella, en ninguna de las largas horas que estuvo en la playa, se acercó a la orilla, ni se bañó, ni mucho menos se le ocurrió salir debajo de la sombrilla. Sólo tenía derecho a pasar calor mientras los demás se refrescaban. Caballerosidad ante todo.

De la misma manera, este verano se han producido disturbios en la ciudad española de Melilla, en la que manifestantes exigían los siguientes derechos:

De la misma manera, este verano se han producido disturbios en la ciudad española de Melilla, en la que manifestantes exigían los siguientes derechos:
reivindica que no se rechace a los marroquíes residentes en la vecina Nador por carecer de visado, que se permita el paso de las mujeres embarazadas para que puedan parir en el Hospital de Melilla, que cesen las agresiones policiales, y que no se "anulen" pasaportes marroquíes "ni se rompan", entre otras demandas.Se quejan de que no dejemos entrar a sus mujeres a dar a luz en nuestro territorio, que sus hospitales son caros y es mejor que la sanidad gratuita española - y de mayor calidad en teoría - sufrague todo el proceso. No reclaman ante su gobierno, ni mucho menos se les pasa por la cabeza, que su sanidad no sea como la del país vecino; sería demasiado para Mohamed VI que su pueblo tuviera una necesidad tan básica cubierta; y tal vez una ruina para su bolsillo, cosa inconcebible.
Y con estos dos asuntos en mi mente, me monté en el coche para finalizar las vacaciones. Por mucho que intentes escapar, siempre la realidad te encuentra y te hace posar los pies sobre la tierra.




