Muchas veces, en conversaciones con amigos o compañeros de trabajo, cuando las féminas nos hemos puesto a hablar de rebajas, maquillajes y temas similares, se nos ha mirado con una cara un poco extraña y se nos decía eso de, con tono jovial: estáis hablando de cosas de mujeres, no nos interesa.
Recordaba esto al encontrarme el otro día a un viejo amigo con el que tomé un café. Me contaba que le habían despedido y que acababa de venir de apuntarse al paro. Tal vez lo destacable no es este hecho en sí, sino que, según sus palabras, era el único hombre de la larga fila. De treinta personas, sólo un varón y el resto mujeres con edades comprendidas entre 30 y 45 años. Terminó asustado pensando que la paridad no había llegado a la cola del paro. Y esa impresión cuadra con lo que dicen ciertas cifras que
sitúan el paro femenino en el doble que el masculino en España. 
Y al fin y al cabo, mi amigo estaba bastante tranquilo ya que tenía tres entrevistas de trabajo para las próximas dos semanas y se iba a tomar estos días como unas pequeñas vacaciones, que también se las había ganado. Pero yo pensé, que esas mujeres que estaban en la oficina del INEM no tendrían tanta suerte y tendrían que ir mes a mes a sellar su tarjetita. Parece ser, que no sólo son los zapatos, ropa y maquillaje cosas de mujeres, sino también carecer de empleo cuando alcanzas cierta edad en España. Porqué será.