martes, enero 04, 2011

Persecución


Hace unos días me uní a la campaña de FACUA en contra del tarifazo eléctrico ya que es el colmo que el gobierno nos subiera la electricidad este año casi un diez por ciento y que, encima, el ministro de turno nos dijera que no nos preocupáramos, que representaba el precio de un café al mes. Y basándome en eso, me he aplicado en lo que va de año y estoy invirtiendo "ese café" de la luz en todos los que no me voy a tomar - ni me he tomado- desde que ha entrado en vigor la ley antitabaco.

Sin embargo, lo que me ha inquietado de verdad es el clima de persecución que se intenta contagiar a la población, tanto desde la siempre eficiente y preparada Pajín como organizaciones como FACUA, donde se anima, se instiga y  se alienta a que se denuncie a la persona que infrinja la ley de turno. Más bien, porque me salen símiles bastante peligrosos de otros momentos de la historia de España que me ponen los pelos de punta.



Lo que sí tengo claro, es que los españoles somos tan borregos que nuestros políticos saben que un día legislan que todos tenemos que llevar el pelo negro y diremos: que qué se le va a hacer, las leyes hay que cumplirlas. Yo, por mi parte, voy a hacer como el hostelero vízcaino que se ha cargado su máquina expendedora alegando que el estado no se va a lucrar a mi costa: dejaré de fumar sólo para que el gobierno no se lleve los impuestos de la cajetilla. Tiempo al tiempo.

PD: y el número de parados alcanza un máximo histórico. ¡Qué bien!


4 comentarios:

Patri dijo...

Abrazos, esos nunca pueden faltar!

Señor Ogro. dijo...

Ay si los fumadores os organizarais bien. 20 días sin que nadie comprara tabaco, ni loterías del estado, etc, y a más de uno del gobierno se le iban a caer los gallumbos al suelo.

Porque la ruina de los hosteleros o de los españoles, se la buda; pero ay como les quites recaudaciones...

Chess dijo...

Igualmente, niña. :)

Bueno, xka, yo por mi parte he cumplido lo mio ¡he dejado de fumar! Al menos por mi parte se acabó el dinero de los impuestos del tabaco y , por supuesto, sigo sin pisar un bar. ¡Para qué!

En fin, a ver cuanto duro. :)

Gorila sin pelo dijo...

Uno debería dejar de fumar porque quiere hacerlo, (salud, ahorro...). No porque se lo prohiben. Y menos porque lo prohibe el gobierno.

La única razón válida para aceptar que te prohiban fumarte un puro es porque es tu mujer la que te lo prohibe...

De todas formas, es de justicia reconocer que han estado si no listos, al menos finos: Convirtiendo al hostelero a un tiempo en víctima y delator, se evita que la gente fuma con mucha facilidad: ¿Quién quiere meter en un brete al posadero habitual?