martes, marzo 09, 2010

Temporales


No sé donde leí que existía algo denominado trastorno afectivo estacional, el cual consiste en que algunas personas pueden sufrir una leve o moderada depresión cuando llegan las épocas más duras del año. La falta de luz podía provocar al individuo que algún mecanismo interno se activara y desencadenara los síntomas típicos de una depresión: tristeza, aislamiento del entorno, pérdida de energías, etc. Hasta existen teorías sobre si esto aumenta el número de suicidios, pero no les he dado mucho crédito.

Lo he recordado porque nos hemos tirado un invierno infernal donde he visto más veces nevar que en toda mi vida, fines de semana enteros padeciendo que la lluvia no dé descanso, y hasta algo que llamaron en los medios ciclogénesis explosiva asoló la península. Un invierno horroroso en el que estaría dispuesta a pagar para tener una semana entera de sol y sacar las camisetas de tirantes del armario.

Porque lo único que me dan ganas después de leer cualquier periódico, o tras escuchar la radio mientras conduzco bajo una granizada, o es irme de una puñetera vez al caribe para disfrutar del sol o buscar algún sitio donde se den sesiones de fototerapia.



El tiempo, por azar o por mala leche irónica, sólo está acompañando al estado nefasto, terrible y horroroso en el que se encuentra este país. Tras dos años de gobierno de ZP ni yo misma hubiese apostado aquel nueve de marzo del dos mil ocho que fuéramos a dar un paso adelante y diez atrás. Y como todos ustedes saben, se acercan más temporales por el horizonte y no sé si todos seremos capaces de seguir resistiendo.