domingo, enero 10, 2010

Uno de cada ocho

He conocido en los últimos tiempos casos de personas allegadas que se han ido a la cola del paro. Algunos de ellos, los que están mayoritariamente libres de ciertas cargas, se han encerrado en una biblioteca a estudiar una oposición. Y cuando digo una oposición, es una cualquiera. Hablando con ellos alegan que no quieren pasar por volver a tener la incertidumbre de estar en la puta calle, con perdón.

Y no es que yo les critique, nunca se sabe de qué agua no voy a beber, simplemente pienso sobre ello. En España uno de cada ocho trabajadores es funcionario, un total de tres millones, e incluso alcanza el uno de cada cuatro si hablamos de comunidades como Extremadura. Sigue de moda el "papá, yo de mayor quiero ser funcionario", que se traduce en la siguiente historia de un español medio:

- Va a un colegio público.
- Sigue sus estudios en un instituto público.
- Cursa una licenciatura en una universidad pública.
- Se encierra en una biblioteca pública para estudiar una oposición.
- Trabaja en una administración pública.
- Se jubila y cobra una pensión procedente del fondo público.



Lo que está claro, es que esta forma de vida sólo produce que esas tres millones de personas no hayan aportado nada al erario público, sólo han utilizado y maximizado todos sus recursos. Y ése es un problema que algún gobierno tendrá que tener valor para afrontarlo.

EDITO: meses después me encuentro con estas declaraciones que me vienen al pelo:

"El problema está en el sector público, hay demasiadas personas y una productividad muy baja, además de un sistema clientelar muy grande que estamos intentando abolir y que vamos a abolir"

Son palabras del vicepresidente de Grecia. Sólo añado que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.